El nombre de Juana Rivas ha regresado al escaparate mediático después de las medidas del Juzgado de Instrucción 4 de Granada. El tribunal ha dictaminado que Daniel, su hijo menor, no deberá regresar con su padre a Italia y podrá permanecer en Granada.
Este caso, definido por los maltratos, la pena de cárcel a Rivas y la desaparición junto a sus hijos durante un mes, empezó hace más de 15 años, así que vamos a repasar los orígenes y desarrollo de esta historia.
Así comenzaron los problemas entre Juana Rivas y Francesco Auri
Juana Rivas, nacida en Granada, y Francesco Auri, italiano, mantenían una relación sentimental. Vivían en España y, en 2006, tuvieron a Gabriel, su primer hijo. No obstante, todo cambió en el año 2009, cuando Rivas presentó una denuncia contra su marido por malos tratos.
Auri fue condenado a tres meses de prisión y se le impuso una orden de alejamineto de un año y tres meses. Sin embargo, tras un tiempo hicieron las paces y decidieron reconciliarse, se trasladaron a Italia y nació Daniel, un segundo hijo.
Pero en 2016 Juana Rivas denunció de nuevo a su marido por malos tratos físicos y psicológicos tanto a ella como a sus hijos. Por eso, la mujer decidió marcharse junto a Gabriel y Daniel a España. Francesco Auri consiguió la guardia y custodia de los niños, pero Rivas se negó a devolverselos.
Juana Rivas desaparece con los niños
El caso adquirió relevancia a nivel mediático cuando la mujer permaneció en paradero desconocido durante un mes junto a sus dos hijos en 2017. Estos hechos provocaron que en 2018 fuera condenada por sustracción de menores, y se le impuso una pena de cinco años de cárcel y seis sin patria potesdad. En total, Auri estuvo 14 meses sin ver a Gabriel y a Daniel.
El Tribunal Supremo rebajó la sentencia en 2021 a dos años y medio de prisión, por lo que evitó el cumplimiento total de la pena. A los pocos días se le concedió el tercer grado que se le acabó denegando, pero a finales de ese año el Gobierno aprobó un indulto parcial para Juana Rivas. Recuperó la patria potestad y la condición de semilibertad, y la pena de prisión pasó a ser de un año y tres meses.
Mientras estuvo entre rejas, la custodia de los hijos quedó en manos de Francesco Auri. Pero Gabriel decidió regresar a España con su madre una vez cumplió la edad para decidir, y Daniel debe seguir en Italia con su padre. Sin embargo, hace unas semanas la Fiscalía de Italia inició una investigación contra Auri por malos tratos a sus hijos.
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Gabriel contactó con la Fiscalía General de Cagliari para ayudar a su hermano, y alegó que su padre “no es capaz de controlar su impulsividad y su ira”. Ahora, la jueza ha permitido que Daniel pueda seguir en España de forma temporal.
