El PSG es un club con muchos matices. Desde la llegada de Nassr Al-Khelaïfi y las inversiones de Qatar a principios de la pasada década, el equipo parisino se convirtió en uno de los grandes de Europa y, durante unos años, fichó estrellas sin parar ni casi sin filtrar, gastando miles de millones de euros en hacer un equipo que ganase la Champions League.
Al final, en París lo han conseguido la primera temporada completa sin Kylian Mbappé, su primer gran fichaje, y con la dirección técnica de Luis Enrique, creando un proyecto firme, ordenado y trabajado.
Sobre ello ha hablado Julian Draxler, que llegó al PSG en el mercado de invierno de 2016 procedente del Wolfsburgo por unos 40 millones de euros.
“Me alegra que lo lograran. Fue un día especial porque ganaron el día de mi boda en París. No pude ver todo el partido, pero un poco sí, con el móvil bajo la mesa (ríe). Estaba muy feliz de verlos celebrar en la ciudad, pero al mismo tiempo pensé: ah, me habría encantado estar ahí para ganar esa primera Champions”, dijo el alemán en una entrevista con ‘Le Parisien’.
“Me encantaba ese club. El PSG es un club un poco loco, como yo. Cuando piensas que ficharon a Neymar por 222 millones de euros y tres semanas después a Mbappé por 180… ¡Siempre hay algo nuevo en este club, historias! En el PSG nunca te aburres. Me sentí bien en París, orgulloso de vestir la camiseta de este gran club y de decir: ‘Juego en el PSG’. Me gustó cómo jugábamos al fútbol, nos divertíamos en el campo. Es un club magnífico”, comentaba el atacante sobre el club parisino.
Draxler, tras cinco temporadas, se marchó cedido en septiembre de 2022 al Benfica y, un año más tarde, fue vendido al Al-Ahli de Qatar, equipo en el que aún sigue jugando.
“Amo París, siempre me ha encantado. Pero hacia el final, tuvimos algunos problemas con un intento de robo que ocurrió justo antes de que fichara por Qatar. Estaba reflexionando, pensaba que era demasiado pronto, y pasó ese incidente. Miré a mi esposa y le dije: ‘Creo que tenemos que ir a Qatar’. Fue ese pequeño detalle extra lo que me convenció para irme. No siempre era fácil caminar por París con mi hijo pequeño, me veía obligado a esconderme con una gorra. No soy Neymar, pero si juegas en el PSG, es bastante difícil tener una vida normal. En Qatar, es lo contrario, puedo moverme sin sentir que la gente sigue cada uno de mis movimientos. A nivel humano, se siente realmente bien”, añadía.
El extremo tiene muy buenos recuerdos de su etapa en el Parque de los Príncipes y destaca los primeros “seis meses” momentos allí como “los mejores de mi vida. Fue magnífico. Se complicó con la llegada de Neymar y Mbappé. Estos dos fichajes cambiaron muchas cosas para mí. Fue un placer jugar con ellos. Cuando llegó Neymar… ¡Nunca había visto algo así en mi vida, fue increíble! Y por eso también me quedé el mayor tiempo posible. Quería ver el nivel, cómo evolucionaría Kylian. Estar en el campo con jugadores así es un verdadero placer, es el sueño de todos”.
“No voy a mentir: fue difícil de aceptar. El club abrió su “loft” y ni siquiera entrené con el primer equipo. El PSG fue más que un empleador para mí. Me enamoré del club, de la ciudad. Que me dejaran de lado me dolió. Pero también sé que es nuestro trabajo. La directiva toma las mejores decisiones para el equipo y yo ya no estaba en sus planes. Hay que aceptarlo, aunque fue muy duro. No sentía que fuera peor que otros jugadores que sí estaban en los planes. Pero también es el ego hablando. Acepté la decisión. Nunca hablaré mal del PSG, pero lo del “loft” fue duro”, concluía.
