La UEFA decidió cambiar el formato de la Champions League la temporada pasada. La presión de la pretendida Superliga de Florentino Pérez llevó a que el organismo europeo reseteara la competición para imponer una clasificación de los 32 participantes cruzándolos al azar con ciertas condiciones.
Al Real Madrid le tocaron ocho rivales complicados pero accesibles. Además, como campeón partía como uno de los favoritos a entrar entre los ocho primeros que eludían jugar los dieciseisavos de final.
Eliminación cantada
No fue así. Perdió tres de los cinco primeros partidos, poniendo en riesgo incluso su pase a la siguiente fase. Ganó a los dos rivales alemanes en el Bernabéu, Stuttgart (3-1) y Borussia (5-2), y perdía en Lille (1-0), ante el Milán en casa (1-3) y en Liverpool (2-0).
Carlo Ancelotti, in his stage at Real Madrid / EP
Le quedaban tres partidos ante rivales más débiles. Consiguió reaccionar ganando los tres: al Atalanta en Bérgamo (2-3), al Salzburgo (5-1) y en Brest (0-3). Buenos resultados que incluso pudieron darle el pase al grupo de los ocho primeros.
Pero no llegó por los pinchazos del principio y se plantó en dieciseisavos ante el City. Fue la mejor alegría de los blancos en esa Champions, al eliminar con solvencia al equipo de Guardiola con un 2-3 en Manchester y un 3-1 en Madrid. En octavos se cruzaba con el Atlético para protagonizar una eliminatoria al límite, 2-1 en el Bernabéu y 1-0 en el Metropolitano, que se decidió por un polémico penalti que acabó en gol y que el árbitro anuló por supuesto doble toque de Julián Álvarez.
Más difícil todavía
Las malas sensaciones futbolísticas del equipo de Carlo Ancelotti no auguraba nada bueno en la siguiente eliminatoria ante el Arsenal, que había crecido en fútbol y competitividad en los últimos meses. El equipo de Arteta destruyó al de Ancelotti con una doble victoria y un global de 5-1 (3-0 y 1-2). Fue el fin a un mal año de los blancos en su competición favorita, que abandonó por la puerta de atrás.
Vinicius protests an action in the party against Arsenal / Bernat Armangue / AP
El resumen final es que el Madrid perdió seis partidos de catorce, algo que no había ocurrido nunca en el anterior formato, pese a ser menos partidos (trece llegando a la final). Un sistema que exige más a los participantes y que amplía el ramillete de favoritos.
Ahora empieza la segunda edición con Xabi al frente y con un calendario más difícil que el del año pasado. Le esperan Olympique, Kairat Almaty, Juventus, Liverpool, Olympiacos, Manchester City, Mónaco y Benfica.

