Desde el calentamiento ya se percibía que no era un partido sin más en Pontevedra ni en Ferrol. Entre el ruido y el ensordecedor ambiente, arrancó el duelo entre gallegos. Novedoso el cambio tan claro del esquema táctico de Rubén Domínguez con un 4-1-4-1 en que Montoro hacía la función de mediocentro defensivo sin incrustarse entre los centrales en fase defensiva. Ventidós jugadores que anteponían la no equivocación al verso libre. A los doce minutos de juego, y tras un arranque más fogoso por los verdes, los granates sirvieron un centro lateral en transición al área que, tras el rechace de la zaga visitante, acabó con Vidorreta derribado en el área. Revisión solicitada por Domínguez, mantenimiento de la decisión y, por sorprendente que puede parecer, buena noticia para el Pontevedra: El no penalti hizo que esa insistencia inicial de los norteños se diluyera un poco y en ese clima llegó el 1-0. Córner milimetrado botado por Yelko al área pequeña y cabeceo libre de marca de Alain Ribeiro.

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