La reina también sabe irse. Y Alexia Putellas ha decidido hacerlo después de volver a ganarlo todo. La capitana anunció este martes que no seguirá en el Barça tras catorce temporadas en el primer equipo, convertida en la jugadora más importante de la historia y en la primera en prácticamente todo. Más de 500 partidos, 232 goles —segunda máxima goleadora histórica del club, empatada con César Rodríguez y solo por detrás de Lionel Messi—, 30 títulos con el club de su vida y dos Balones de Oro que resumen una era irrepetible.
[–>[–>[–>Pero el proceso de la decisión empezó mucho antes. Especialmente, el verano pasado. En 2024, tras dos temporadas difíciles marcadas por la lesión, Alexia renovó con el Barça en un contexto muy distinto al actual. La capitana todavía estaba recuperando continuidad y aquella renovación quedó inevitablemente condicionada por ese momento de incertidumbre alrededor de su estado físico y rendimiento, en un escenario que tampoco reflejaba ya la verdadera dimensión de Alexia dentro y fuera del campo. El acuerdo incluyó un año opcional de fácil cumplimiento, pensado precisamente para que ambas partes pudieran reevaluar el escenario más adelante.
[–>[–>[–>A final de mercado el pasado verano, y con Alexia ya de nuevo a su mejor nivel, el PSG le presentó una oferta muy importante y estaba dispuesto incluso a pagar su cláusula. Sin embargo, tras varias conversaciones con el Barça, la capitana decidió quedarse. Lo hizo a cambio de nada, priorizando terminar la temporada en Barcelona y aplazando cualquier decisión definitiva sobre su futuro. Fue entonces cuando club y futbolista acordaron que, si llegado el momento Alexia sentía que había cerrado su etapa en Barcelona, el club le pondría facilidades para salir. Aunque tenía ese +1 prácticamente encaminado, ambas partes entendieron que no habría obstáculos si la capitana decidía poner fin a su etapa blaugrana.
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La dificultad de la decisión
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Y la temporada empezó con una sensación muy clara en la cabeza de la capitana: podía ser la última. No solo por una cuestión personal, sino también por el momento del equipo. Alexia nunca ha querido convertirse en un tapón para la nueva generación y entendía que el Barça vivía ya una transición natural. Aun así, ha respondido con una de las mejores temporadas de su carrera reciente: decisiva en los grandes partidos, líder futbolística y emocional del equipo y nuevamente candidata principal al Balón de Oro.
[–>[–>[–>También ha vivido momentos que removieron todas sus certezas. El primero llegó en el Spotify Camp Nou, en los cuartos de final contra el Madrid, el día del homenaje por sus 500 partidos con el Barça. Una noche cargada de emoción, ovaciones y simbolismo. El segundo, todavía más revelador, llegó semanas después ante el Bayern, también en el Camp Nou. Cuando fue sustituida en semifinales, Alexia no pudo contener las lágrimas. Ahí empezó a dudar seriamente de la decisión que llevaba meses madurando. Porque no existe un momento perfecto para dejar el club de tu vida. Y menos cuando todavía sigues siendo decisiva.
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La comunicación al club
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Por eso, Alexia no comunicó su decisión definitiva al Barça hasta tenerla tomada al cien por cien. No quería que el ruido alrededor de su futuro ensuciara ni distrajera a un equipo lanzado a por otra Champions. Aunque inevitablemente acabó ocurriendo por la dimensión mediática y emocional de la futbolista, internamente nunca se interpretó como un problema de vestuario. Era simplemente imposible que una posible salida de Alexia pasara desapercibida.
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[–>Finalmente, la capitana entendió que era el momento ideal para cerrar el círculo. Se marcha después de ganar otro póker de títulos, siendo importantísima y dejando el equipo preparado para la siguiente generación. Una salida por la puerta grande, coherente con todo lo que ha significado en la historia del club. Ahora, el futuro apunta lejos de Barcelona. Alexia maneja propuestas de México y de Estados Unidos, aunque las ofertas que más le seducen llegan desde Inglaterra. Allí podría empezar el último gran reto de una carrera que ya pertenece para siempre a la historia del fútbol. Y del Barça
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