ERC y Junts vuelven a ver las cosas de distinta manera, esta vez en el ámbito económico. El Govern de Pere Aragonès ha expresado este martes su rechazo a dar incentivos fiscales a las empresas que se marcharon de Cataluña en 2017 para conseguir que regresen. Ofrecer estos incentivos es una propuesta que figuraba en el acuerdo de investidura entre Junts y el PSOE, y que ahora los posconvergemtes lo han vuelto a poner encima de la mesa en la negociación abierta con el Gobierno sobre los tres decretos que se votarán este miércoles en el Congreso y que penden de un hilo.

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