Más pronto que tarde debía el Girona reengancharse al mercado. Echó a rodar sin novedad alguna en la plantilla y se llevó un cómodo triunfo en el Estadi Municipal d’Olot (0-5) en la que fue la primera puesta en escena de la pretemporada 2025/26. Y los “cuatro o seis fichajes” – palabras de Míchel -, que se estaban haciendo de rogar, iban a llegar. Como mínimo, el club tiene el ‘ok’ de la UEFA para retomar relaciones con el Manchester City. De ahí que nombres como los de Vitor Reis o Sverre Nypan – Claudio Echeverri se borró de la ecuación – estuvieran sobre la mesa.
Hay un nombre que suena con fuerza desde hace varios días. Que enamoró ni más ni menos a Luis Enrique durante el Mundial de Qatar. “Me ha sorprendido gratamente el número 8, no recuerdo cuál es su nombre, lo siento… ¡Madre mía! ¿De dónde ha salido ese muchacho? Juega muy bien”, articuló el entonces seleccionador de la Selección. Azzedine Ounahi (19 de abril de 2000) tenía 22 años y su carta de presentación no pudo ser mejor. Fue una de las caras visibles de una Marruecos que había dado la sorpresa y eliminado a la ‘Roja’ en cuartos de final tras una tanda de penaltis que nunca quedará en el olvido.
Era todo un desconocido. Militaba en las filas del colista de la Ligue 1, el Angers. Pero unió fuerzas junto a Sofyan Amrabat – otro cuya tasación se revalorizó tras el torneo – en la sala de máquinas para resistir ante una de las candidatas al título. Terminó el Mundial para él cuando los Leones del Atlas cayeron en ‘semis’ contra Francia, pero se ganó dar el salto al Olympique de Marsella. Amrabat, por su parte, fichó por el Manchester United.
Ocho millones decidieron pagar por Ounahi, cuya proyección se había disparado tras la cita mundialista. Su impacto, desafortunadamente, tuvo fecha de caducidad. En su primer año en el Vélodrome apenas disputó 183 minutos, repartidos en nueve partidos. Una dinámica que no cambió en la 2023/24: 2.000 minutos en 35 encuentros, en los que llegó a marcar dos goles y repartir una asistencia.
Se le buscó un destino para que cogiera rodaje, el Panathinaikos griego. “Pasé por momentos difíciles y fue difícil para mí. Sufrí una lesión y enfrenté problemas personales, pero no trabajé lo suficiente y asumo la responsabilidad de ello”, aseguró sobre su fugaz paso por Marsella. Aún muy joven (25 años) y con un potencial por rescatar, es objeto de interés de un Girona que ya habría trasladado una oferta inicial al OM, según avanzó Santi Aouna, periodista de ‘Foot Mercato’. Según dicha información, la entidad ‘gironina’ habría puesto tres millones sobre la mesa, una cifra muy inferior a las pretensiones del club marsellés.
La relación entre clubes es buena y las negociaciones siguen su curso. Pero lo cierto es que el perfil futbolístico de Ounahi encajaría a las mil maravillas con el ideario de Míchel. Técnico y con llegada, vital para dar un salto de calidad en una medular huérfano del talento de Arthur.
