La jubilación no es algo que se produzca en circunstancias que estén a gusto de todos. A menudo hay casos en los que la pensión que la persona recibe a causa de ella no es suficiente como para que alcance cierto grado de suficiencia económica.
[–>[–>[–>Algo así ocurre con Satu, una jubilada de 75 años que, aún haber estado trabajando desde los 14, asegura que los pagos que recibe apenas cubren algunos de sus gastos más básicos.
[–>[–>[–>La pensión que recibe Satu actualmente es de 1.265 euros, a pesar de haber trabajado durante más años que la media. Una cifra que, según su propio testimonio, casi no le da para llegar a fin de mes.
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Tanto es así que Satu se ve obligada a vivir al día con ciertos gastos cotidianos; comenzando por la comida, la cual asegura que ¨esta carísima¨, pero esta no sería la única en presentar complicaciones en cuanto a su liquidez mensual.
[–>[–>[–>Otro de los problemas que resalta Satu tiene que ver con el precio de algunos medicamentos: llegó a estar dos meses sin comprar los fármacos para la diabetes a pesar de tener una receta médica.
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Esto último se desprende de la idea de que la pensionista ha de pagar 40 euros todos los meses a causa de un tratamiento médico que gira en torno a los 100 euros de forma trimestral por varias patologías añadidas a la ya mencionada diabetes.
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[–>Satu padece, además, de asma y una enfermedad coronaria de carácter crónico. Y, por si todo esto fuera poco, también está operada de cataratas, pero la ayuda que recibió no logró cubrir la operación al completo.
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En este sentido, Satu se ha visto obligada en más de una ocasión a pedir préstamos con los que financiar ciertos gastos imprevistos, cosa que refleja la situación de muchas personas jubiladas en la actualidad cuyas pensiones no hacen alusión al principio de dignidad de la jubilación.
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