“Estoy muy emocionado de estar de vuelta aquí”. Así arranca Kilian Jornetsu entrevista con iRunFar en la previa de la Western States 100, la carrera de 161 kilómetros más emblemática del ultratrail estadounidense. El corredor catalán no pisaba esta prueba desde 2011. Han pasado 14 años, pero su magnetismo con las sierras de California sigue intacto. “Este contraste entre desierto y alta montaña tiene algo magnético. Es una zona salvaje que nos atrae a los que amamos los grandes espacios naturales”.
A diferencia de su versión de hace más de una década, Jornet llega con otra mentalidad, otro enfoque y, sobre todo, otra vida. “Ahora soy padre, tengo una familia que es lo más importante para mí, y priorizo el tiempo en casa. Solo hago uno o dos viajes al año y eso también me permite entrenar mejor. Si quiero estar presente con mis hijos y con mis entrenamientos, tengo que renunciar a muchas otras cosas”.
Sobre su decisión de volver a la Western, Kilian lo tiene claro: es un desafío personal. “Es la carrera de larga distancia que menos se adapta a mis características. No hay muchas ultras con una densidad tan alta de corredores de élite. Precisamente por eso me motiva. Me obliga a entrenar diferente, a salir de mi zona de confort“.
Jornet reconoce que el deporte ha evolucionado mucho. “En 2010 apenas llevábamos agua o geles. Ahora sabemos cómo hidratarnos, cómo enfriar el cuerpo, cómo gestionar cada fase. Todo eso nos ha hecho más rápidos. No porque seamos mejores, sino porque tenemos más conocimiento acumulado”.
“Llevo tiempo estudiando esta carrera. Sé lo que se necesita para hacerlo bien. Este año puede haber hasta 10 o 15 corredores con opciones reales de ganar.
Su preparación para esta edición ha sido meticulosa. “He entrenado más horas que nunca, pero también con más foco. En vez de correr 50 carreras al año como hacía antes, ahora me preparo durante meses para una sola. Para esta carrera he hecho muchas sesiones en cinta, con calor, entrenando zonas de ritmo muy específicas. Antes era todo más espontáneo. Ahora hay un plan”.
Sobre cómo afronta el sufrimiento, Kilian muestra su habitual temple: “Correr una ultra es duro, pero sé que terminaré vivo el 99,99% de las veces. En otras aventuras he estado más cerca del límite. La clave es no tomarse la carrera demasiado en serio y saber que hay días buenos y días malos”.
No hay un claro favorito para la Western
Respecto a la edición de este año, Kilian pronostica un ritmo rápido desde el inicio, pero avisa del riesgo: “Va a hacer calor. Los primeros tramos serán frescos y se correrá muy rápido. Pero cuando suba la temperatura, será clave saber dosificarse. Ganará no solo el más fuerte, sino el más inteligente”.
Aunque su última participación en la Western fue hace 14 años, Jornet no llega sin referencias. “Llevo tiempo estudiando esta carrera. Sé lo que se necesita para hacerlo bien. Este año puede haber hasta 10 o 15 corredores con opciones reales de ganar. Eso hará que se corra más rápido y con más intensidad desde el principio”.
Más allá de marcas, su principal objetivo es vivir la experiencia. “Quiero estar presente en cada momento, como cuando juego con mis hijos o entreno. Esa atención plena me ayuda también a competir mejor, sin estrés innecesario”.
¿Y habrá sorpresa en su vestimenta como en 2010, cuando corrió con un ajustado conjunto que aún se recuerda en Estados Unidos? “No, no habrá un ‘statement’ de moda tan fuerte esta vez”, bromea Kilian.
El regreso de Jornet a la Western States es mucho más que una participación: es una reivindicación de que, a veces, los mayores desafíos están donde menos te sientes cómodo. Y ahí es donde se vuelve a crecer.
