Tadej Pogacar ganó la Lieja-Bastoña-Lieja, la última gran clásica de primavera, sin resistencia alguna, como un pájaro libre que abandonó el nido del pelotón sin que ningún otro corredor quisiera volar a su lado con el convencimiento de que sus alas nunca estarían a la altura de este prodigio esloveno, de 26 años, que sumó la 95ª victoria de su carrera profesional. Él es el único que en 50 años es capaz de correr al estilo marcado por Eddy Merckx el siglo pasado. 

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