Lo del Barça de Carlos Ortega tiene un mérito enorme. En plena época de ‘recortes’, el equipo ha sabido cerrar filas y acaba de conquistar el único título que faltaba con el malagueño en el banquillo tras alzar dos Champions, cuatro Ligas, cuatro Copas del Rey, dos Copas ASOBAL, dos Copas de España, una Supercopa de España, tres Supercopas Ibéricas y cinco Supercopas de Catalunya.
El Mundial de Clubs se seguía resistiendo. En 2021 el Barça perdió la final contra el Magdeburgo con el exjugador del Dream Team recién llegado al banquillo (31-28). Al año siguiente, otra derrota contra los de Wiegert en la prórroga (41-39). El Füchse fue el verdugo en ‘semis’ hace dos años tras otra prórroga (34-35) y en 2024 la derrota también llegó ante el Veszprém en 70 minutos (34-39).
El Barça no tenía derecho a participar en el Mundial de Clubs y había diseñado la pretemporada con esas premisas, pero el 23 de julio recibió una invitación de la Federación Internacional que preside el octogenario egipcio Hassan Mustafa (IHF) y enseguida se fijó como objetivo alzar el título por séptima vez.
La figura de Carlos Ortega ha sido clave para que el Barça haya reinado en la prórroga ante el Veszprém de Xavi Pascual tras 80 minutos (30-31), pese a que el banquillo no es tan rico en efectivos como el de los demás ‘grandes’ europeos. El técnico no quería ver ni en pintura al Magdeburgo en semifinales y empezó a echar cuentas antes del duelo de la segunda jornada contra el Zamalek.
“Tenemos que ganarles por 22 goles y nos enfrentaremos al Al Ahly en semifinales”, dijo a sus jugadores. Así se situaría con +41 en el ‘goal-average’ general y superaría el +40 de los alemanes. Los jugadores lo miraron un poco incrédulos inicialmente. Los egipcios son un notable equipo que han acabado quintos tras ganar a doble partido al Sarjah de Amiratos Árabes.
Ortega consiguió convencer a sus jugadores y el ‘milagro’ se consiguió en tres espectaculares minutos finales (47-25). Este jueves el técnico se ha quitado un enorme peso de encima para romper una maldición mundialista con una sensacional gestión de sus recursos ante un Veszprém con más efectivos.
La final permitió corroborar lo unido que está el equipo y la capacidad competitiva que permite sobreponerse prácticamente a todo. Además de un Emil Nielsen sensacional ante su futuro equipo, otro protagonista de lo que va de curso es sin duda Blaz Janc, una estrella mundial capaz de plegarse totalmente a los intereses del equipo. Le falta jugar de pivote y de portero.
El papel de Dika Mem también es fundamental. El galo llegó al Barça con 18 años y parece haberse formado en La Masia por cómo ayuda a los jóvenes y por cómo hace piña. Nada de grupúsculos. El Mundial de Clubs sirvió para saldar una cuenta pendiente y para verificar que las cosas se siguen haciendo muy bien en la sección.
