Ver más pelo de lo normal en el cepillo, en la almohada o en el desagüe de la ducha es una situación que preocupa a muchas personas, sobre todo cuando llega el otoño.
[–>[–>[–>Sin embargo, la nutricionista y especialista en salud femenina Marta León insiste en que no siempre hay que atribuirlo al cambio de estación. En muchas ocasiones, el cabello está enviando una señal de que algo dentro del organismo no funciona del todo bien.
[–>[–>[–>Según explica la experta, la caída del cabello rara vez aparece sin motivo. De hecho, asegura que una gran parte de los casos está relacionada con desequilibrios hormonales y con la alimentación.
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Hay algunas señales que pueden indicar que el problema va más allá de una caída estacional. Si el pelo pierde densidad, las sienes empiezan a verse más despejadas, el cabello está más fino o cuesta recuperar el volumen habitual, conviene prestar atención.
[–>[–>[–>The first and only treatment for baldness that affects 2% of Spaniards arrives in Spain / Freepik
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Uno de los aspectos que Marta León considera más olvidados es el papel que desempeña el hígado. Este órgano se encarga, entre otras funciones, de procesar las hormonas y eliminar sustancias de desecho. Cuando está sobrecargado, ese equilibrio puede alterarse y acabar afectando a la salud capilar.
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Para ayudar a su funcionamiento, la especialista recomienda incorporar alimentos ricos en colina, un nutriente presente en productos tan comunes como los huevos, el salmón, el pollo o las legumbres.
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[–>También insiste en la importancia de revisar los niveles de hierro, especialmente en las mujeres que todavía tienen la menstruación. Un déficit de este mineral puede dificultar la correcta oxigenación del folículo piloso y debilitar el crecimiento del cabello.
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La biotina y el zinc también juegan un papel importante. La primera participa en la formación de queratina, la proteína que da estructura al cabello, mientras que el segundo ayuda a mantener sano el folículo piloso.
[–>[–>[–>Marta recomienda completar la dieta con alimentos ricos en betacarotenos, como la zanahoria, la calabaza o el mango, además de incorporar fuentes de omega-3, presentes en el pescado azul y en las semillas de lino y chía.
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