Nada más salir a calentar, los más de 50.000 espectadores que acudieron a Montjuïc lo celebraron desde la grada. Tras cuatro partidos ausente, el regreso de Lamine Yamal a la competición supuso un soplo de aire fresco para un Barça que lo estaba pasando mal ante la Real Sociedad. El marcador reflejaba un empate a uno y faltaba un gol para acabar el trabajo y superar al Real Madrid en la tabla. El liderato estaba en juego.
Flick había anunciado antes del partido que el canterano jugaría entre veinte y treinta minutos, pero acabó sumando alguno más porque sustituyó a Bardghji en el 58′, con más de media hora por delante. Sin embargo, le sobró más de la mitad del segundo tiempo porque, en solo un minuto, cambió el signo del encuentro.
Lewandowski celebrates with Pedri and Lamine Yamal the goal against Real Sociedad / Valentí ENRICH / Sport
Entró, se pegó a la banda y nada más recibir el balón retó a Sergio Gómez, al que superó hasta llegar a la línea de fondo para, con la derecha, centrar medido para el remate de Lewandowski, que celebró el gol con el que el Barça culminaba la remontada con su compañero, agradecido. Lamine Yamal necesitó muy poco para demostrar que es imprecindible en el esquema de Flick y que, por muy bien que responda el equipo sin él, con él es otra cosa.
Lamine celebrates her goal with Real Sociedad with Lewandowski / Valentí ENRICH / Sport
El de Rocafonda es otro nivel, de esos futbolistas que responden en los momentos más complicados, como el que estaba viviendo el Barça ante un conjunto donostiarra que planteó un partido muy serio en el Estadi Olímpic Lluís Companys. Un minuto da para mucho cuando sobre el césped está exhibiendo su talento Lamine Yamal.

