En la conversación con El País, Lamine Yamal dejó una de las respuestas más sorprendentes de la entrevista.
[–>[–>[–>Cuando le preguntan qué le da miedo, no menciona lesiones, presión mediática ni rivales. “Mi madre y mi pareja, las dos juntas”, confiesa entre risas. La frase, más allá del humor, muestra el peso que tiene su entorno cercano en su vida diaria.
[–>[–>[–>A sus 18 años, sigue viviendo entre la exigencia familiar y la responsabilidad de ser una figura pública precoz. Su miedo no es deportivo: es emocional, doméstico, humano.
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El logro que más valora: su casa
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En un mundo donde los jóvenes futbolistas suelen destacar títulos o récords, Lamine sorprende con una respuesta distinta. “Mi casa, está guapísima”, afirma sonriendo con orgullo.
[–>[–>[–>Para él, ese espacio representa independencia, estabilidad y el fruto de un esfuerzo que empezó en los campos de barrio. Es un símbolo de ascenso social, de recompensa y de un sueño cumplido que va más allá del césped.
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Rocafonda, 14 años y rivales de 25
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Lamine recuerda con claridad la peor entrada que ha recibido en su vida, y no fue en Primera División. Ocurrió en Rocafonda, en un partido callejero donde su equipo, formado por niños de 14 años, se enfrentaba a jugadores de 25. “Se me quitaba la piel y tenía que ducharme luego con agua caliente. Mal, mal, mal”, relata.
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[–>Esa patada, dice, la recuerda más que cualquier entrada de élite.
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El gol más importante y el mejor
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Lamine distingue entre trascendencia y belleza. El gol más importante de su carrera, asegura, fue contra Francia, un tanto que marcó un antes y un después en su irrupción internacional.
[–>[–>[–>BARCELONA, 02/28/2026.-Barcelona striker Lamine Yamal celebrates his second goal against Villarreal, during the LaLiga matchday 26 between Barcelona and Villarreal, this Saturday at the Spotify Camp Nou stadium in Barcelona.-EFE/ Alejandro García / Alejandro Garcia / EFE
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El mejor, en cambio, lo tiene clarísimo: el segundo que marcó al Villarreal. Ese gol, por estética, ejecución y confianza, representa el tipo de jugador que quiere ser: atrevido, creativo y decisivo.
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Qué habría sido sin el fútbol
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Con una sinceridad desarmante, Lamine reconoce que no tiene claro qué camino habría tomado si el fútbol no hubiera aparecido en su vida. “Un “nini”. No sé, hubiera estudiado, no sé qué hubiera sido de mí”, admite.
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La frase revela la importancia que ha tenido el deporte como estructura, como disciplina y como salvavidas. Sin el balón, su historia sería otra.
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La vergüenza más reciente
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Su momento más vergonzoso no tiene nada que ver con el fútbol. “Salí con los pantalones al revés y me tuve que ir a cambiar. Prefiero con los pantalones bajados que al revés”, cuenta entre risas.
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Una anécdota cotidiana que recuerda que, detrás del fenómeno mediático, hay un adolescente que aún comete despistes y vive situaciones tan normales como las de cualquier chico de su edad.
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