Hay partidos que uno intuye de antemano que serán de esos trabados, con muy pocos espacios y con la imperiosa necesidad de aprovechar una de las primeras ocasiones que se presenten para intentar evitar posibles tensiones y sorpresas finales. Partidos como el de anoche frente a la sorprendente Georgia. Y ante un guion más que previsible, respuestas contundentes por parte de una España que a estas alturas está por la labor de encarrilar por la vía rápida su billete mundialista.

ttn-25