París sonríe a Luis Enrique. Y con ello lo hace todo el mundo del fútbol. No hubo discusión en que el asturiano, tan a menudo infravalorado por su labor desde los banquillos, era quien iba a terminar levantando el trofeo Johan Cruyff como mejor entrenador del planeta.
Dichoso en la capital francesa, todavía saboreando la Champions League conquistada en Múnich, Luis Enrique encuentra reconocimiento en París a modo de título individual tras una temporada excelsa a los mandos de su invencible París Saint-Germain.
Y cómo no reconocer a un entrenador que ha convertido un equipo inestable desde la llegada de Qatar en una máquina imparable de ganar. Qué esperar del entrenador que ha traído a París la primera Champions de su historia, “la más difícil de conseguir“, en palabras del propio Luis Enrique, todo ello prácticamente bordado el fútbol en sus partidos. Porque no solamente ha sido el qué se ha conseguido, sino cómo se ha hecho. Y en eso el PSG, con Luis Enrique a los mandos, no ha tenido rival.
El mejor entrenador de todos
Era una temporada para demostrar, como dice en su propio documental, que no tienen “ni puta idea“. Se marchó Mbappé, una auténtica cuestión de estado en Francia, pero eso a Luis Enrique no le importó. No lo hizo porque a falta de estrella, en París tenían entrenador. El mejor de todos. “Seremos mejores la próxima temporada. Sin duda. El hecho de tener a un jugador como Mbappé implica que hay situaciones de juego que yo no controlo. El año que viene las voy a controlar todas. Todas, sin excepción“. Y como buen profeta, cumplió con su visión particular.
Su París Saint-Germain se hizo fuerte con base en el colectivo. Sin estrellas que brillaran más que otras, el cuadro capitalino demostró por enésima vez que en fútbol es un deporte de equipo más que de individualidades. Arrasaron en su coto privado que es Francia, pero todavía tenían una cuenta histórica pendiente con la Champions. Y la consiguieron, no sin antes arrasar con un desvalido Inter de Milán que se comió una manita en la final de un equipo imparable toda la temporada. Triplete asegurado, aunque todavía faltaban deberes por delante.
Luis Enrique’s trajectory / Marc Creus
Y llegó el Mundial de Clubes, el único borrón en la impoluta temporada del PSG. Se desesperó Luis Enrique contra el Chelsea, donde su imagen empujando a Joao Pedro terminó dando la vuelta al mundo. Muchos vieron en ese acto del asturiano la excusa perfecta para no reconocer sus méritos deportivos en los banquillos, pero de poco sirvió para hacer de menos a un entrenador que siempre ha sido imperturbable. Se exculpó por sus acciones y todo volvió a la normalidad.
Este 22 de septiembre será un día que Luis Enrique recordará durante toda su vida. Como sucediese en 2015, la prestigiosa revista France Football ha reconocido nuevamente el trabajo del asturiano en el banquillo. En esa ocasión fue en Barcelona, aunque también con un triplete en su bolsillo como este 2025 en París. Y con ello se cierra un círculo de reconocimiento a un entrenador único como ninguno a lo largo de la última década. De Gijón al mundo y del mundo a la eternidad. El mejor entrenador del mundo es Luis Enrique.

