Arne Slot avisó que haría rotaciones y presentó un once con pilares como Salah, que ha sido titular en todos los partidos de Premier esta temporada, o Van Dijk, pero sin piezas clave como Szoboszlai, Luis Díaz o Mac Allister. Su Liverpool, merecido campeón de Inglaterra, lo notó y no reaccionó hasta pasado el minuto 70, cuando entraron algunos titulares. Sin embargo, el Chelsea de Enzo Maresca, mucho más enchufado y con la tensión competitiva del que aún tiene motivos por los que luchar, sumó tres puntos vitales en Stamford Bridge para mantenerse en la quinta plaza y seguir abrazando su billete a Champions League. El resultado fue más corto de lo reflejado sobre el césped.
Los focos apuntan merecidamente a un Liverpool que ha besado la gloria a las primeras de cambio con Arne Slot, que ha manejado de lujo la presión de sustituir en el banquillo de Anfield a una leyenda del club como Jürgen Klopp. Sin embargo, eso le ha restado algo de protagonismo a un Enzo Maresca que ha logrado lo que no consiguieron Graham Potter, Frank Lampard o Mauricio Pochettino: elevar notablemente el nivel de un Chelsea que, ahora sí, infunde miedo en el largo plazo.
Liverpool visited Stamford Bridge with the league under his arm / Kin Cheung / AP
Tres minutos tardaron los londinenses en empezar a encarrilar el partido. Una internada eléctrica de Pedro Neto por la derecha desarmó la zaga red y su pase al punto de penalti encontró a Enzo Fernández, que controló con la zurda y definió con clase dentro del área con la diestra.
El Liverpool, sin centro del campo
Los cambios en la medular del Liverpool pasaron factura. Lavia y Enzo controlaban como querían un centro del campo teñido de azul mientras los de Slot se encomendaban al balón parado. El fuera de juego salvó a los reds del segundo. En el 43′, Madueke anotó tras una brillante acción individual, pero el VAR anuló el tanto por fuera de juego previo de Nico Jackson, que había recibido en posición antirreglamentaria. Cuando el Chelsea podía correr, se encendían las alarmas en la zaga de Slot.
La segunda mitad arrancó con un gol tan insólito como decisivo. En el minuto 55, un despeje de Van Dijk se coló en la portería de Alisson tras rebotar en las partes íntimas de Quansah. Un 2-0 cómico, pero merecido, que ‘desconectó’ al joven central del partido. Jackson y Neto pudieron sentenciar tras dos errores del propio Quansah, pero su falta de acierto mantuvo con vida al Liverpool.

Cole Palmer, during the match against Liverpool / Kin Cheung / AP
A falta de 20 minutos, Klopp movió ficha desde la banda. Entraron Szoboszlai y Mac Allister, y el equipo creció. Darwin Núñez tuvo el 2-1 en su cabeza tras un centro medido de Salah, pero su remate salió desviado de forma incomprensible. Cuando los reds fallaban atrás, aparecía Alisson, que en el 80′ le negó el 3-0 a Sancho con un auténtico paradón. Treinta segundos después, el palo salvaba al brasileño tras ser superado por un Palmer que lo engañó con la mirada y le coló un balón traicionero por el primer palo.
Palmer rompió su sequía
No obstante, Van Dijk hizo gala de su poderío en el juego aéreo y recortó distancias en un saque de esquina a los 84 minutos de duelo. Pero ya en el añadido, Quansah, aún como un ‘flan’, cometió un penalti absurdo sobre Caicedo que no falló Palmer para firmar el 3-1, romper su sequía de 18 partidos sin marcar y sumar tres puntos cruciales para seguir en la parte alta de la tabla.
Los blues, que tienen muchos números de ser campeones de la Conference League y, por ende, de conquistar una plaza para la próxima Europa League, aspiran a Champions y pelean con todo para terminar en un ‘top 5’ de Premier que, gracias a la plaza extra que otorga la FIFA, asegura participación en la competición reina la temporada que viene.

