A estas alturas del verano hay más incógnitas que certidumbres en torno al proyecto del CD Tenerife para el año de su regreso a la Hypermotion. El equipo blanquiazul ha cambiado la estrategia respecto al curso pasado, cuando pareció voraz en la búsqueda y fichaje de sus primeras opciones. Ahora, su rol es otro. El representativo ya no es el gallito de la competición, ni el que más dinero tiene en la chequera, así que la labor de Manu Guill y su equipo de trabajo pasa por ir posicionándose por sus jugadores predilectos y esperar a que el mercado avance.

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