Quien piense que volver a Primera División será coser y cantar está muy equivocado. Basta con mirar esta temporada las dificultades que han pasado dos de los tres equipos que bajaron a Segunda, como el Valladolid y, sobre todo, el Leganés, que no se salvó hasta la última jornada.
[–>[–>[–>“Lo que haga la otra gente no importa. Tenemos que mirarnos a nosotros mismos”, suele decirse. Por experiencia propia, el Girona puede hablar con conocimiento de causa del esfuerzo que le costó volver a Primera después del anterior descenso a Segunda en 2019. Entonces, ni formando una de las plantillas más caras de la categoría, los gerundenses pudieron subir, y vieron frustrado su objetivo por el Elche en la final del play-off.
[–>[–>[–>Tampoco pudieron el curso siguiente contra el Rayo Vallecano, también en el play-off, y hasta la tercera no fue la vencida ante el Tenerife, en una fase de ascenso en la que eliminaron al Eibar y celebraron el ascenso en Canarias.
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Es decir, la dificultad de subir a Primera es máxima. La estadística, en el caso de Segunda a Primera, así lo corrobora cuando dice que solo uno de cada tres equipos descendidos ha subido al primer intento en la última década. Y también la historia, que refleja que el Girona solo ha sido capaz de ascender dos veces la temporada siguiente a haber bajado. Sí, tan solo dos de las trece veces que ha descendido. Por tanto, cero confianzas. Y menos cuando, todavía, está todo por hacer y el club no tiene ni entrenador, ni sabe cuál será el límite salarial ni cuántos jugadores con contrato podrá retener.
[–>[–>[–>Chechu Flores, dejected, after failing to promote to Second B against Eldense in 2005 / DdG
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El precedente más reciente es el de 2019 y el anterior, el de 2005, cuando, después de caer a Tercera, el Eldense frustró el retorno a Segunda B del Súper Girona de Domènec Torrent, con jugadores como Felipe Sanchón, Albert Dorca, Jordi Freixa, Dot, Sergi Raset o Dani Planagumà, entre otros. A partir de ahí, tampoco hubo suerte tras bajar a Tercera en el curso 1994-95 y a Primera Catalana en el 1996-97. En ninguno de los dos años el Girona ascendió a la primera y acabó la Liga decimotercero y quinto, respectivamente.
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El ascensor sí funcionó en 1988. Entonces, el Girona había pasado de Segunda B a Tercera y el curso siguiente (88-89) regresó, en parte, gracias al sello del ahora presidente Delfí Geli, autor de veintiocho goles, en su carta de despedida antes de fichar por el FC Barcelona. También salió bien a la primera en 1983, cuando, después de bajar de Tercera a Preferente, el Girona subió enseguida con Alfons Muñoz en el banquillo.
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[–>A partir de ahí, en los otros cuatro descensos —79-80, de Segunda B a Tercera, y 58-59, 50-51 y 42-43, de Segunda a Tercera—, el Girona nunca ascendió rápidamente la temporada siguiente.
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