Se estira el Celta en LaLiga con un convincente triunfo frente al Valencia que refuerza las opciones europeas del grupo de Giráldez y deja en el arranque del nuevo año un reguero de buenas noticias. Pinta cada vez mejor este equipo que por fin encadena victorias en Balaídos, ayer tras golear a un adversario de notorio físico y técnicamente muy apañado con doblete de Borja Iglesias y goles de Jones El Abdellaoui y Hugo Álvarez.
[–>[–>[–>Manejó con inteligencia y notable pragmatismo el Celta un partido lleno de accidentes, que el Valencia dominó sin hacer ruido en el arranque, salvo por un prematuro penalti de Aidoo a Almeida que Hugo Duro estrelló contra el poste derecho de Radu.
[–>[–>[–>Una pequeña y necesaria dosis del fortuna que permitió al Celta asentarse sobre el terreno y hacer crecer su fútbol, adelantándose en el luminoso con otro penalti que Borja Iglesias no perdonó para desarbolar luego al Valencia tras el intervalo. No tuvo franco el equipo celeste el camino hacia la victoria hasta bien entrado el segundo tiempo, cuando en el minuto 83 Jones robó la pelota cerca de la divisoria para hacer el tercero de la tarde galopando en solitario hasta quedarse mano a mano con Julen Aguirrezabala. Previamente, el Panda había anotado a la hora de juego el segundo de la tarde, culminando una antológica jugada coral y poco después Pepelu recortaba distancias con un afortunado gol desde la frontal, tras rebotar la pelota en la mano de Ramazani. El cuarto gol, anotado por Hugo Álvarez a pase de Aspas, fue un excesivo castigo para un Valencia que presentó batalla hasta que la lesión de Agirrezabala con los cambios ya agotados dejó en los minutos finales a los de Carlos Corberán con diez hombres sobre el campo.
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El Celta venció y, sobre todo, convenció en un partido que se torció antes de empezar con la lesión de Starfelt y se complicó luego con el infantil penalti que Aidoo, su sustituto, regaló en los primeros minutos y las lesiones antes del descanso de Williot y Pablo Durán, pero que el equipo celeste acabó resolviendo con lucimiento y actores inesperados. El primero de ellos Aidoo, que pese al borrón inicial firmó una actuación digna de sus mejores tardes, pero también Bryan Zaragoza, un puñal por banda derecha, el incombustible trabajo de Pablo Durán , el creciente protagonismo de Jones y de Miguel Román o el excelso momento de forma de un Borja Iglesias que suma ya 7 goles en LaLiga (11 en la temporada) y apunta claramente al Mundial.
[–>[–>[–>[–>[–>[–>El Celta mejora en todas las facetas del juego, pero de forma evidente el balance defensivo, donde cada vez muestra mayor seguridad. Dos goles en los últimos seis partidos frente a rivales de tanto fuste como el Real Madrid, el Athletic o el Valencia ha recibido apenas del conjunto de Giráldez, que incluso en los momentos de sufrimiento concede muy poco al adversario. La solidez que el equipo mostró atrás se acompañó frente a los valencianistas de una ajustada labor en la presión en campo rival, lucimiento combinativo y una velocidad letal para correr a la espalda de la defensa rival en los robos de pelota.
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No marcaba el Celta cuatro goles desde abril del 2024 (4-1, a Las Palmas en Balaídos) y lo hace en un momento clave, a un solo partido para el final de la primera vuelta, con 26 puntazos ya en el saco y la sensación de que la clasificación europea es de nuevo un objetivo plausible a poco que mejore (ahora sin el desgaste de la Copa) su actual nivel.
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[–>De nuevo está demostrando el grupo de Giráldez una gran capacidad para navegar contracorriente. La lesión a última hora de Starfelt la resolvió el porriñés con Aidoo, en un once bastante reconocible, con el ghanés en el centro de la línea de centrales escoltado por Javi y Marcos Alonso; Mingueza y Carreira en los carriles; Miguel e Ilaix al cargo de la sala de máquinas; y Bryan, a la derecha, y Williot, arrimado a la izquierda, acompañando a Borja Iglesias en ataque.
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El partido comenzó torcido con ese cándido penalti a los 6 minutos de haber echado a rodar el balón que Aidoo cometió sobre Almeida y felizmente Pepelu estrelló contra el poste, dando un inesperado soplo de vida al Celta, que replicó con un potente disparo de Mingueza, otro de los destacados, despejado con lucimiento a córner por Agirrezabala. Aidoo también cortejó el gol en un par de intencionados remates a balón parado.
[–>[–>[–>El Valencia dominaba sin filo frente a un Celta al que le costaba ajustar la presión y le duraba poco la pelota. Media hora de sufrimiento que se agravó con la lesión de Williot, pero dio un vuelco inesperado con el penalti que Foulquier regaló a Borja Iglesias. El lateral che trató de despejar torpemente el balón en el área y acabó derribando al delantero compostelano, que ejecutó la pena con maestría, con un lanzamiento fuerte a media altura imposible para el portero.
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Con viento de cola, el equipo vigués todavía sufrió el contratiempo de la lesión de Pablo Durán, que volvió a lastimarse el hombro que tenía dañado, aunque el tomiñés aguantó en el campo hasta bien entrado el segundo tiempo y fue protagonista del segundo gol.
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Corberán movió ficha con la entrada de Luis Rioja y Ramazani, pero su entrada tuvo muy poco efecto en el partido porque el Celta aprovechó un error de Jesús Vázquez en el fuera de juego para anotar el segundo de la tarde en una hermosa combinación entre Mingueza, Pablo Durán y Borja Iglesias que el Panda empujó sin oposición contra la red.
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No se rindió el Valencia con este segundo golpe y acabó encontrando un resquicio en la zaga céltica en una jugada un tanto afortunada. Un tiro raso desde la frontal de Pepelu se coló pegado al poste despistando a Radu después de que un despeje de Marcos rebotase en la mano (pegada al cuerpo) de Ramazani. De Burgos no apreció sanción y concedió en el minuto 70 un gol que aparentemente metía al Valencia en el partido.
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No le dio opción el Celta, que encajó el golpe con entereza, sin ceder terreno, y aprovechó un monumental error de Diakhabi para sentenciar. Jones robó el balón, se plantó frente al portero y lo batió con frialdad. El tercer tanto celeste hundió definitivamente el Valencia, que aún pudo recibir el cuarto en otro mano a mano de Jones que rescató al límite la defensa y acabó con el portero che lesionado. No perdonó ya Hugo Álvarez, que cerró, a pase de Aspas, la goleada en el cuarto de los ocho minutos de descuento. Luego, el Celta ya no quiso hacer sangre.
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