Gemma Triay tuvo un sueño en su día cuando dejó el tenis y se acercó al pádel: ser la número uno del mundo en un deporte que era nuevo, embrionario, pero al que le esperaba un futuro inimaginable. La menorquina ha vivido con intensidad la evolución del deporte que se lo ha dado todo y, con ello, cumplió su sueño. Se convirtió en la mejor jugadora del mundo en 2020 con Lucía Sainz, en 2021 y 2022 con Alejandra Salazar pero llevaba tres años luchando para recuperar el prestigioso puesto en la cima. Por fin lo ha conseguido de nuevo, ahora con Delfi Brea. Charló con SPORT en exclusiva para explicar sus sensaciones tras volver al trono.

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