El Girona desafió la lógica y le metió mano al Real Madrid. Entrega, fe, compromiso, efectividad… y resistencia: así se entiende un trabajadísimo punto – “podríamos haber sacado los tres”, como bien dijo Arnau en zona mixta – ante el cuadro de Xabi Alonso, relegado a la segunda plaza y que, por tanto, le entregó el liderato al Barça.

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