Caer para volver a levantarse. Una frase que, por desgracia, se está escuchando con frecuencia en Girona. En el Coliseum vivió el equipo una auténtica noche de terror y sucumbió ante un Getafe que jugó sus cartas a la perfección y decidió el partido a balón parado. Y endosó un duro golpe a los de Míchel, que suman siete puntos de 33 posibles y reciben al Deportivo Alavés en Montilivi antes de encarar el parón de selecciones de noviembre.

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