Gourlay ha sido claro con su mensaje durante la rueda de prensa. Su objetivo, ha recalcado, es situar de nuevo al club en el lugar que le corresponde en el fútbol español y europeo, alejando cualquier asociación con la lucha por evitar el descenso. “Estoy aquí para devolver al club al lugar al que pertenece”, ha sentenciado. Con esa declaración de intenciones, Gourlay ha marcado la hoja de ruta de su gestión, basada en una combinación de trabajo, visión a largo plazo y exigencia tanto dentro como fuera del terreno de juego.
Ambición sí, pero con los pies en el suelo
En su intervención, el dirigente escocés ha subrayado la importancia de trabajar con ambición, pero siempre desde un enfoque realista. “He ganado dos Ligas de Campeones en dos continentes diferentes, he trabajado con grandes entrenadores. Soy realista y hay que serlo. Lo peor que podemos hacer es no serlo”, ha explicado, poniendo en valor su experiencia previa en clubes de primer nivel internacional. A su llegada a Valencia, Gourlay se reunió con Miguel Ángel Corona, director deportivo del club, para analizar de forma directa qué podía hacerse a corto, medio y largo plazo. De esas conversaciones salió un plan claro: apostar por los jóvenes talentos de la plantilla y mantenerlos como base para construir un futuro sólido. “Hay que hacer énfasis en los jóvenes, hay que mantenerlos para crear un futuro”, ha insistido.
Gourlay ha sido claro respecto a lo que espera de los integrantes de la plantilla: compromiso absoluto. “Siempre pido a los jugadores que pongan toda la carne en el asador”, ha dicho, advirtiendo que aquellos futbolistas que no quieran estar en el proyecto no formarán parte de él. “No estarán, pero abandonarán el club según nuestros términos”, ha enfatizado, subrayando que la salida de cualquier jugador será gestionada de manera que beneficie los intereses de la entidad y no a través de decisiones precipitadas o forzadas. Al mismo tiempo, ha garantizado que el cuerpo técnico contará con los medios necesarios para competir. “Al entrenador se le han dado los recursos necesarios y ahora él tiene que conseguir los resultados”, ha afirmado.
Respaldo desde la presidencia y compromiso con afición y medios
Preguntado por el papel del máximo accionista, Peter Lim, y por la nueva dirección institucional del club, Gourlay ha mostrado su respaldo y confianza en la sintonía existente entre las partes. “Lo que este club quiere es que avance”, ha señalado. Ese respaldo, asegura, se ha traducido en decisiones concretas, tanto en el mercado de fichajes como en la apuesta por dar protagonismo a los futbolistas formados en Paterna. “Sin ellos no se puede construir un equipo de futuro, porque es insostenible”, ha explicado.
Gourlay no ha pasado por alto el papel fundamental de la afición y de los medios de comunicación en la reconstrucción del Valencia CF. “Necesitamos que los aficionados se suban al carro y vosotros para ayudarnos a comunicar. Tenemos que creer”, ha dicho. El dirigente asegura que lleva tiempo siguiendo de cerca la evolución del equipo y que el cambio con la llegada del técnico Carlos Corberán ha sido evidente. “Los jugadores han ganado los partidos que tenían que ganar y ahora tenemos unos cimientos sobre los cuales podemos construir”, ha apuntado.
Un plan sin plazos
Aunque Gourlay reconoce que la transformación que pretende no será inmediata, se muestra confiado en que el proceso ya ha comenzado de la manera adecuada. “No quiero dar un calendario, no serán suficientes solo unos meses para cambiarlo todo”, ha advertido. En este sentido, ha recalcado que el trabajo responde a una visión clara y consensuada. “Quería reiterar que estamos todos, respecto al presidente, en la misma página”, ha insistido.
Del pasado reciente al futuro ambicioso
El directivo ha hecho referencia al complicado curso anterior. “El año pasado estábamos en modo supervivencia, sé lo que tengo que hacer y creo que puedo hacer lo que es necesario”, ha manifestado. Gourlay ha dejado claro que su proyecto no se limita a garantizar la permanencia, sino que busca devolver al Valencia CF la competitividad necesaria para aspirar a cotas más altas. “Si no se hace, no habrá cambios”, ha sentenciado. A lo largo de la rueda de prensa, el dirigente ha recordado su experiencia como garantía de que sabe lo que se necesita para triunfar. “Soy una persona que ha venido de una trayectoria de éxito”, ha afirmado.
El mensaje: creer y trabajar
El resumen de su intervención podría condensarse en dos conceptos: creer y trabajar. Gourlay quiere que todo el entorno del Valencia CF —jugadores, cuerpo técnico, directivos, afición y medios— asuma la responsabilidad de impulsar al club hacia un futuro más ambicioso y exitoso. “Tenemos que creer”, ha repetido. Pero también ha insistido en que el optimismo debe ir acompañado de hechos: fichajes acertados, consolidación de jóvenes talentos, exigencia interna y apoyo institucional.
Su meta es devolver al Valencia a la élite y sentar unas bases sólidas que garanticen que, una vez alcanzada esa posición, el equipo pueda mantenerse allí de manera sostenida. La tarea, admite, no será sencilla, pero el primer paso ya está dado: cambiar la mentalidad. Y esa transformación empieza desde la misma cúpula del club, con un mensaje claro y directo: el Valencia CF debe recuperar su lugar en la historia del fútbol, y él está decidido a liderar ese camino.
