A partir de 2025, el Gobierno ha dado luz verde para que los desempleados mayores de 52 años puedan compatibilizar dos ayudas clave: el subsidio para mayores de 52 años, gestionado por el SEPE, y el Ingreso Mínimo Vital (IMV), que depende de la Seguridad Social. Esta medida busca reforzar la protección económica de un colectivo especialmente vulnerable, que afronta más dificultades para volver al mercado laboral y que aún está lejos de la edad legal de jubilación.

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