“He llegado al punto en el que el dolor no es tan malo. Estaba harto de jugar con el cabestrillo. Estoy perdiendo mucho peso de sudar tanto y tengo una cirugía tras el torneo. Llevo tiempo esperando y se me está agotando la paciencia, pero los fisios y los médicos están siendo increíbles y quiero sentirme libre”, anunciaba Jude Bellingham durante el Mundial de Clubes.

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