Cuando su niña, casi un bebé, estaba nerviosa y no podía dormir, Alba la sacaba al balcón de su casa, en Torrejón de Ardoz (Madrid). Allí, madre e hija jugaban juntas a intentar atrapar a la luna. Protegidas por una manta, la perseguían entre las estrellas, riendo, hasta que la niña, Khaley, se relajaba y se dormía.

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