En verano, es muy común meter botellas de agua al congelador para que se pongan bien frías para después llevárselas a la playa, la piscina o a cualquier lugar que vayamos. Esto es algo que se ha hecho siempre, y siempre viene bien, porque el agua congelada aguanta todo el día bien fría, y sirve para que el resto de bebidas y objetos que están alrededor se empapen de ese frescor.



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