Joan Garcia signs as a new FC Barcelona player / FC BARCELONA
A sus 24 años le llega a Joan Garcia una extrema prueba de fuego a su fuerza mental porque lo que debe afrontar a partir de este momento no se trata de demostar su talento, que lo tiene según ha evidenciado en los 67 partidos en el Espanyol, sino que debe enseñar que es fuerte (muy fuerte) de cabeza. Son muchos obstáculos que deberá superar.
El primero es vivir en Catalunya y sentir el odio y la rabia de los seguidores cercanos que hasta ahora ha sido su afición, la que se siente traicionada. Cada uno tendrá su opinión porque el corazón no admite razones, pero el meta de Sallent solo ha seguido el proceso natural de ir de un club menor a uno más grande. Como tantos otros deportistas que aspiran a una mejora deportiva y económica.
El segundo es la presión de empezar la temporada en una plantilla en la que pueden haber cuatro porteros, y todos ellos han sido titulares. Peña puede irse, pero de momento allí sigue; Szczesny renovará; y a Ter Stegen se le quiere echar sin que él desee cambiar de aires. Sin tener ninguna culpa, Joan Garcia puede sufrir las consecuencias de la tensión que se vivirá bajo los palos. Allí empieza el trabajo de Flick y especialmente de Deco quienes deberán alisarle el camino para que no sea un sendero de espinas.
El tercero es la magestuosidad o exigencia del Camp Nou. A lo largo los últimos años el Barça ha fichado porteros Top que se han visto engullidos por la grada. El caso de Baía, Lopetegi o Enke son algunos que llegaron con buen nombre y que luego les costó superar un fallo, una cantada o un penalti tonto. Entonces, el escenario de los sueños como el Camp Nou se convierte en una guillotina.
La respuesta
Solo lo superan las personalidades especiales, con una capacidad impresionate a alejarse de las críticas, de los pitos o de los comentarios malévolos. Valdés fue capaz de ello demostrando un carácter impresionante, Ter Stegen tampoco se arrugó y le plantó cara a los críticos, Szczesny ha sido un maestro por demostar que le daba igual todo. Absolutamente todo. Que pasara lo que pasara, él se fumaba un puro.
Son tres obstáculos que servirá para cotejar de qué pasta está hecho Joan Garcia, una persona que, sin conocerlo, ni parece engreído, chulo de barrio, inconsciente ni pasota.Parece un tipo muy normal y lo que le espera no es nada normal.

