El Real Madrid se las prometía muy felices a principio de temporada. Bellingham, Rodrygo, Vinicius, Courtois, Tchouameni… si a esta constelación de estrellas le añades alguien como Mbappé, la fórmula del éxito parecía asegurada. Sin embargo, los nombres en un equipo de poco valen si sobre el terreno de juego la realidad es otra distinta; sin identidad ni rumbo fijo, el Madrid está camino de completar una temporada en blanco cuando muchos pronosticaban éxitos a principio de temporada sin bajar del autobús.

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