El Consejo de Ministros aprobó este martes la reducción de la jornada laboral, una medida por la que 12 millones de trabajadores pasarían de las 40 horas semanales a 37,5. Pero su entrada en vigor se anticipa mucho más complicada. En la Moncloa, a diferencia de lo que ocurre en Sumar, la formación de Yolanda Díaz, vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, son pesimistas sobre las opciones de que el Congreso apruebe la norma, debido a los siete diputados de Junts, que basan su rechazo en el malestar que la iniciativa despierta en las pequeñas y medianas empresas (las llamadas pymes) de Catalunya. 

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