El Inter había congelado Montjuïc con el gol más rápido en la historia de unas semifinales de Champions. Apenas había dado tiempo a sentarse cuando el conjunto italiano ya mandaba en el marcador. El golpe fue duro, y el Barça, visiblemente tocado, parecía necesitar algo más que fútbol para reaccionar. Entonces, cuando el partido amenazaba con desbordarse, apareció Lamine Yamal.

ttn-25