A falta de tres jornadas para la conclusión de la temporada 85/86, según relató la prensa de la época, mientras el Valencia CF agonizaba en la zona de descenso, careció de la habilidad suficiente en los despachos para haber retenido a su máximo artilleropor aquel entonces, Wilmar Cabrera. Uruguay lo llamó a filas para preparar con antelación la Copa del mundo México 1986 y voló con el equipo jugándose una vida en Primera que finalmente perdió. A la postre, no obstante, el excelente ejecutor de goles charrúa fue el único representante del club en aquel Mundial, del que ya no volvería. Primero hizo escala en Niza y, en 1987, regresó a la Liga para vestirse la camiseta del Sporting de Gijón.

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