Trabas burocráticas, amistosos caídos a última hora y un búnker obligatorio en México definen el accidentado viaje de la selección iraní para sobrevivir a la cita mundialista. El combinado asiático se ve obligado a improvisar sobre la marcha en un escenario de extrema tensión logística y diplomática que ha condicionado por completo su planificación deportiva a días del debut.

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